Bebés prematuros que recibieron su propia sangre de cordón mostraron mejor coordinación y desarrollo social a los 5 años

Un estudio recién publicado en Stem Cells Translational Medicine (Oxford University Press, julio 2026) volvió a poner sobre la mesa una pregunta que nos importa mucho: ¿qué puede aportar la sangre del cordón umbilical más allá de los usos que ya conocemos? Y lo hace con algo poco frecuente en este campo: datos de seguimiento a cinco años.

Te contamos qué encontraron y qué significa.

Qué se estudió

El trabajo siguió durante cinco años a un grupo de bebés muy prematuros (nacidos antes de las 32 semanas de gestación). Al nacer, dentro de las primeras 24 horas de vida, algunos recibieron una infusión intravenosa de sus propias células de sangre de cordón —lo que se llama células autólogas, es decir, del mismo bebé— y otros recibieron un placebo.

El objetivo original era prevenir la displasia broncopulmonar (DBP), una complicación pulmonar grave y frecuente en la prematurez, que además puede dejar secuelas en el desarrollo neurológico a largo plazo. Hoy existen muy pocos tratamientos eficaces para mejorar sus consecuencias.

De 62 bebés que participaron, se pudo evaluar a 53 a los cinco años. Su desarrollo se midió con el cuestionario Ages & Stages (ASQ-3), una herramienta validada que evalúa cinco áreas: comunicación, motricidad gruesa, motricidad fina, resolución de problemas y habilidades personal-sociales.

Qué encontraron

A los cinco años, el grupo que había recibido sus propias células de cordón mostró:

  • Mejor motricidad fina (por ejemplo, la coordinación de movimientos precisos con las manos), con diferencia estadísticamente significativa.
  • Mejor desarrollo personal-social, también con diferencia significativa.
  • Menos tos nocturna (30% frente al 70% del grupo control).
  • Buenos datos de seguridad: no aparecieron efectos adversos atribuibles a la intervención, incluso cinco años después.

Los autores también observaron que las mejoras detectadas a los 2 años se sostuvieron a los 5, lo que sugiere que el beneficio fue estable en el tiempo. Es una de las evidencias más sólidas hasta ahora sobre el potencial de las células propias del bebé, y abre el camino a estudios más amplios que terminen de confirmarlo.

Por qué esto nos importa

Durante años se sostuvo que la sangre de cordón propia del bebé (autóloga) tenía usos muy limitados. Estudios como este —de los pocos que hacen seguimiento a tan largo plazo— muestran que las células del propio recién nacido pueden tener un potencial que hoy se está investigando activamente, en líneas que van más allá de los trasplantes hematopoyéticos ya establecidos.

Es clave entender la diferencia entre las dos cosas:

  • Usos ya establecidos: los trasplantes de células de sangre de cordón, con décadas de respaldo clínico.
  • Líneas en investigación: aplicaciones en medicina regenerativa y neurodesarrollo, como la de este estudio, que hoy están en fase de investigación y todavía no son tratamientos de rutina.

En Protectia trabajamos para que las familias tomen una decisión informada. Guardar la sangre de cordón de tu bebé es, en el fondo, conservar una posibilidad: una copia biológica única que la ciencia sigue estudiando y que cada día abre más puertas.

Ficha técnica
  • Diseño: seguimiento prospectivo a 5 años de un ensayo fase II, no aleatorizado, controlado con placebo, doble ciego.
  • Población: bebés < 32 semanas de gestación (n = 62; 29 intervención / 33 control). Seguimiento a 5 años: 23 y 30 respectivamente.
  • Intervención: infusión intravenosa única de células mononucleares autólogas de sangre de cordón (5 × 107 células/kg) dentro de las 24 h de vida, vs. solución salina.
  • Variable principal: neurodesarrollo (ASQ-3). Secundarias: crecimiento y variables respiratorias.
  • Resultados significativos (P ajustada): motricidad fina (P = .038), personal-social (P = .044), tos nocturna (P = .021). Sin diferencias en el resto de los dominios ni en crecimiento.
  • Limitaciones: muestra pequeña, único centro, no aleatorizado, evaluación parcialmente basada en reporte de cuidadores. Se requieren ECA multicéntricos para confirmar.

Referencia: Ren Z, Han J, Zhang Q, et al. «Five-year follow-up of phase II trial of autologous cord blood mononuclear cells for bronchopulmonary dysplasia prevention in very preterm infants.» Stem Cells Translational Medicine. 2026;15(8):szag045. Acceso abierto (CC BY). DOI: 10.1093/stcltm/szag045.